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Hijos de Padres Divorciados: Calmando Su Dolor

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image Andrea Bikfalvy tenía cuatro años de edad cuando sus padres se divorciaron.

"Recuerdo sentir temor, incertidumbre e impotencia, como si mi mundo se estuviera desbaratando," dice ella. Ninguno de sus padres le explicó la ruptura a Bikfalvy, que primero estuvo plagada de pesadillas, después de culpa. "Por mucho que mi cabeza me dijera que el divorcio de mis padres no era mi culpa, en lo profundo, sentía que lo era," ella dice.

Bikfalvy siguió en contacto con su padre pero vivió con su madre. Al principio ella compensó excesivamente su pérdida al convertirse en una perfeccionista responsable, "en parte debido a un temor inconsciente de que si no era lo suficientemente buena quizás también mi madre me dejaría." A medida que creció, Bikfalvy superó la mayoría de sus miedos, pero sigue luchando con la timidez y la creencia profundamente arraigada de que su padre se fue debido a que algo estaba mal con ella.

Un Legado Duradero

Investigación sugiere que la respuesta de Bikfalvy al divorcio de sus padres no es poco común. En The Unexpected Legacy of Divorce , la psicóloga Judith Wallerstein y colegas ofrecen conclusiones sorprendentes y controversiales que incluso los niños aparentemente bien adaptados al divorcio pueden sufrir a causa de su impacto durante mucho tiempo después de la niñez.

"Los padres necesitan saber lo que un divorcio de cambio radical lleva a sus hijos sin importar qué tan cuidadosamente lo planeen." dice Julia Lewis, PhD, una de los autores del libro. Los autores del estudio de 25 años de duración donde participaron 93 niños concluyen que cuando los padres se divorcian, los niños son más propensos a desarrollar temores continuos de pérdida, cambio, conflicto, rechazo y soledad. Incluso los que no tuvieron problemas evidentes con las calificaciones, amigos o muestras inapropiadas de agresión enfrentaron efectos emocionales tardíos en el transcurso de la edad adulta, dice el Dr. Lewis.

La Comunicación Es la Clave

Expertos dicen que la forma en que los padres se comuniquen con sus hijos sobre el divorcio y los cambios inminentes en la familia puede ser tanto desafiante como esencial y recomiendan las siguientes formas de calmar la transición:

Diga la verdad: Muchos padres sienten que es más fácil evitar hablar sobre el divorcio completamente, mientras otros inventan historias para apaciguar a sus hijos durante un periodo corto de tiempo. Pero el futuro sentido de confianza de un niño en las relaciones cuelga de un hilo. "La regla número uno es evitar decirle a sus hijos algo que en el usted se va a arrepentir en tres meses o tres años," dice Jennifer Lewis, MD, pediatra y coautora de Don't Divorce Your Children . "No tiene que decirle a su hijo toda la verdad," agrega ella. "Puede agregar cosas a medida que su hijo crezca y pueda entender más."

Evite llenarlo de consuelos: Los padres que convencen a su hijos de que "todo estará bien," o "serás capaz de ver a Papá siempre que tú quieras," podrían poner en riesgo la confianza de sus hijos.

Escuche más que sólo palabras: "Los padres tienen que encontrar una forma de entender lo que se está comunicando a través del comportamiento de su hijo," dice Neil Talkoff, PhD, director de capacitación de psicología infantil y familiar en California Pacific Medical Center en San Francisco. Eso significa buscar cuidadosamente cualquier cambio repetitivo fuera del rango normal de comportamiento, pero sin interpretar cada berrinche como un signo de cicatriz emocional proveniente del divorcio. Los niños pequeños podrían pasar por una etapa de regresión o volverse más necesitados y aferrados. Los niños de edad escolar podrían sacar calificaciones más bajas o comportarse agresivamente con ira. Los adolescentes podrían experimentar con drogas, sexo o pandillas para tener la sensación de pertenencia. También el Dr. Talkoff agrega que los niños que muestran signos de cambio se deben tener cuidadosamente en observación.

Consiga ayuda cuando la necesite: A diferencia de a principios de la década de 1970, cuando Wallerstein y Lewis comenzaron su investigación, actualmente existen muchas fuentes para los padres divorciados y sus hijos, desde clases hasta grupos de apoyo y terapeutas. Si los padres sospechan que sus hijos podrían no están adaptándose bien a la vida después del divorcio, el Dr. Talkoff recomienda que consideren algún tipo de orientación.

Ponga a los Niños en Primer Lugar

Si usted se está divorciando, es importante que ponga a sus hijos en primer lugar, en las siguientes maneras:
  • Sigan siendo padres activos e involucrados.
  • Hablen entre ustedes sobre lo que quieren y no quieren para sus hijos antes de discutir los problemas con ellos.
  • Establezcan un horario razonable, funcional para la custodia o las visitas.
  • Mantengan cualquier opinión negativa sobre cada cónyuge en privado.
  • Dejen que sus hijos tengan la libertad de amar a ambos.
  • Eviten poner responsabilidades innecesarias a los niños.
  • Planeen los gastos actuales y futuros de la educación de los niños.

En resumen, el Dr. Talkoff dice, "Los padres todavía necesitan ser padres, trabajando juntos."

¿Por Siempre Felices?

A pesar de los retos de copaternidad exitosa, la Dra. Jennifer Lewis observa a muchos padres divorciados que ella cree, manejan bien sus papeles paternales. Sostiene que los fuertes lazos afectivos pueden crecer siempre y cuando los padres le den a sus hijos algún sentido de control sobre su futuro a través de una plática honesta y atención cuidadosa.

Bikfalvy, actualmente una mamá divorciada con un hijo de dos años de edad, sabe que aunque los efectos del divorcio de sus padres siempre seguirán con ella, de la misma forma que la capacidad de recuperación la ayudó en su crecimiento más allá de su impacto. Ella espera transmitir esa fuerza a su hijo y que su experiencia propia le ayude a satisfacer sus necesidades con franqueza, honestidad y amor.

 

Fuentes Adicionales:

FUENTES DE INFORMACIÓN CANADIENSES:

Referencias:

  • Lewis JM and Sammons WAH. Don't Divorce Your Children . Contemporary Books; 1999.
  • Wallerstein JS, Lewis JM, and Blakeslee S. The Unexpected Legacy of Divorce . Hyperion; 2000.

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