La exposición a ciertas sustancias afecta si un niño desarrolla asma. Por ejemplo, los bebés que nacen de madres que fumaron durante el embarazo son más propensos a experimentar sibilancias. También la exposición temprana al humo de manera pasiva incrementa el riesgo de un niño a desarrollar asma. Otras prontas intervenciones incluyen:
Controle la Exposición al Humo, Mascotas, Ácaros de Polvo y Polvo Casero
No fume en absoluto, pero si debe fumar hágalo afuera. Nunca fume en el interior de un coche con los niños adentro, incluso si su hijo no está en el coche en ese momento. También el humo de la madera podría se un riesgo de asma; evite la calefacción con madera. También podría ser prudente asegurarse de que los calentadores y estufas de gas estén ventilados al exterior, ya que estos aparatos domésticos producen productos de combustión que pueden irritar a los pulmones sensibles.
Evite que las mascotas tengan contacto con los niños pequeños. Esto es particularmente confuso para los padres debido a que existe interés considerable en la "hipótesis de la higiene." La relación ente la infección temprana y el asma se ha llamado "la hipótesis de la higiene" y sigue siendo precisamente eso: una hipótesis. Algunos científicos y pediatras creen que la exposición temprana a las infecciones (y quizás a los animales) protege contra la aparición posterior del asma.
Los padres podrían interesarse en esta hipótesis, pero deben saber que sigue siendo controvertida y todavía hay mucho que aprender sobre la relación entre la experiencia temprana en la infancia y las alergias y asma posteriores. Uno de los mejores estudios de la prevención del asma, the Canadian Child Asthma Primary Prevention Study fue capaz de mostrar la efectividad modesta en la prevención del asma entre niños en alto riesgo a través de una serie de intervenciones incluyendo la disminución de la exposición a la caspa de los animales.
Si usted o su hijo padece asma o alergias, hable con su doctor sobre el control de la exposición a los ácaros de polvo y otros alérgenos del interior. Los ácaros de polvo son criaturas microscópicas que se encuentran en grandes cantidades en su hogar. Tienden a vivir en la ropa de cama pero son demasiado pequeños para ser vistos o de lo contrario ser detectados. Cierta investigación muestra que la exposición temprana a los ácaros de polvo en niños con una predisposición genética a las alergias y al asma aumenta considerablemente su riesgo de desarrollar uno o ambos padecimientos. Disminuir la exposición a los ácaros de polvo podría hacer que los niños susceptibles (principalmente aquellos con padres con alergias o asma) sean menos propensos a desarrollar asma o alergias. Las estrategias para disminuir los ácaros incluyen:
- Lave toda la ropa blanca con agua caliente cada siete días.
- Coloque cubiertas plásticas con cierre a las almohadas y colchones.
- Aspire frecuentemente las alfombras y los muebles tapizados usando una aspiradora con filtro "HEPA."
- Mantenga una humedad relativamente por debajo del 50% en el interior.
Existen otras exposiciones que quizás desee evitar, aunque probablemente algunas de éstas afecten el asma más que a las alergias. Tenga cuidado con las pinturas de látex, muebles de madera y algunos químicos volátiles de alfombras/tapetes que pueden causar sibilancias en los niños. Si puede, opte por vivir a cierta distancia de las carreteras transitadas - esto disminuirá cualquier riesgo de gases de combustión de automóviles y camionetas.
Otras fuentes de alergias que se encuentran en algunos hogares incluyen las cucarachas y roedores (ninguno de los cuales se debe tolerar que se encuentren alrededor de los niños) y el moho. Limpiar cuidadosamente los baños y la evitar que se estanque el agua pueden ayudar a disminuir lo último.
La ingestión de ciertos alimentos es un detonante importante de las alergias y el asma para algunos niños y el éxito del estudio CAPS en la prevención incluyó el amamantamiento en el primer año de vida y retrasó la introducción de alimentos sólidos: los cuales podrían ayudar a disminuir la incidencia de las alergias, así como también del asma. Si cree que ciertos alimentos son un factor en los síntomas de su hijo, asegúrese de hablar con su doctor sobre cómo manejar la dieta.
Conocer los tipos subyacentes, las causas y los detonantes tanto del asma como de las alergias es el fundamento de poner en acción la prevención efectiva y las estrategias de tratamiento. Es esencial que su médico dirija las estrategias relacionadas con el medicamento, pero mantenerse informado y proactivo contribuirá en gran medida a evitar o reducir los efectos negativos de estos padecimientos en usted y en sus hijos.