Si alguna vez ha sacado un cálculo renal, ¡no deseará repetir la experiencia! Los cálculos filosos e irregulares viajan a través del tubo delgado (uréter) que conduce del riñón a la vejiga y de la vejiga a la uretra, siguiendo la ruta por la cual la orina es expulsada del cuerpo. Aunque los cálculos pequeños pueden pasar desapercibidos, un cálculo más grande puede provocar el peor dolor que los seres humanos experimentan.
La mayoría de los cálculos renales están compuestos de calcio y ácido oxálico, substancias presentes en la orina que pueden cristalizarse dentro de los riñones. Aunque estos químicos existen en la orina de todos, generalmente nuestra bioquímica natural es capaz de impedir que se cristalicen. Sin embargo, algunas veces estos métodos de protección fracasan y se desarrolla un cálculo. Este artículo se centra principalmente en estos "cálculos de oxalato de calcio."
De manera menos común, los cálculos renales pueden formarse a partir del calcio y del fosfato, de otra substancia llamada estruvita (generalmente como resultado de una infección) o, raras veces, del ácido úrico o cistina.
Se desconoce la razón por la cual ciertas personas desarrollan cálculos renales y otras no. Sin embargo, una vez que ha padecido de un cálculo renal, es bastante probable que desarrolle otro.
El consumo bajo de líquidos aumenta enormemente el riesgo de desarrollar prácticamente todo tipo de cálculos.
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Por esta razón, con frecuencia se les aconseja a los individuos con riesgo de desarrollar cálculos que aumenten su consumo de líquidos. Sin embargo, mientras existe evidencia de que los líquidos como el café, el té, la cerveza y el vino pueden disminuir el riesgo de desarrollar cálculos renales, el jugo de manzana y el jugo de toronja parecen tener el efecto opuesto.
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Los altos consumos de sodio
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y proteínas (particularmente las proteínas animales) también pueden aumentar el riesgo de desarrollar cálculos de oxalato de calcio,
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aunque ciertos estudios han encontrado que las proteínas no presentan dicho efecto.
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Los alimentos ricos en oxalato tales como la espinaca y el cacao también pueden aumentar el riesgo de desarrollar cálculos de oxalato de calcio. La evidencia indirecta sugiere que el uso regular de tabletas de arándano agrio concentrado también podrían aumentar el riesgo de cálculos renales.
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Además, la vitamina D afecta los niveles de calcio en el cuerpo y se ha sabido que el uso prolongado de dosis extremadamente excesivas de vitamina D causa cálculos renales. Sin embargo, de manera extraña, los alimentos altos en calcio no parecen aumentar el riesgo de desarrollar cálculos de oxalato de calcio (vea Otros Tratamientos Propuestos para los Cálculos Renales más adelante).
El tratamiento convencional para los cálculos renales varía dependiendo de los síntomas, así como de la ubicación y de la composición química de los cálculos. Para aquellos que sacan un cálculo espontáneamente, los tratamientos principales son los analgésicos y los líquidos. La composición química de los cálculos pasados pueden ser analizados para determinar su causa. Otros cálculos pueden ser detectados de manera temprana, cuando todavía se encuentran en el riñón. El tratamiento depende de su ubicación y síntomas. Aquellos que causan problemas pueden ser tratados con "litotricia extracorpórea por onda de shock," una técnica que puede romper estos cálculos desde el exterior del cuerpo, permitiéndoles salir más fácilmente. Sin embargo, ocasionalmente, la cirugía puede ser necesaria.
Con frecuencia los cálculos "silenciosos", o aquellos que no causan síntomas, son tratados con medidas preventivas solas. Estos métodos incluyen aumentar los líquidos, modificar la dieta y consumir medicamentos o suplementos que alteren la química de la orina.
Otros Tratamientos Naturales Propuestos
El magnesio
, en forma de óxido de magnesio o de hidróxido de magnesio, puede ayudar a prevenir el desarrollo de cálculos de oxalato de calcio. El magnesio inhibe el crecimiento de estos cálculos en pruebas de probeta
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y disminuye la formación de cálculos en ratas.
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Sin embargo, los estudios en humanos con magnesio han mostrado resultados mixtos.
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En un
estudio abierto
de 2 años, 56 participantes que consumieron hidróxido de magnesio presentaron menos recurrencias de cálculos renales que los 34 participantes a quienes no se les administró magnesio.
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En contraste, un estudio de doble ciego (por lo tanto mucho más confiable) con 124 participantes encontró que el hidróxido de magnesio esencialmente no era más efectivo que el placebo.
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La vitamina B
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podría ayudar a prevenir el desarrollo de cálculos de oxalato de calcio en ciertos individuos. Las deficiencias en esta vitamina aumentan la cantidad de oxalato en la orina de los animales y de los humanos,
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y un estudio pequeño no controlado encontró que los suplementos disminuyeron la excreción de oxalato en personas con un historial clínico de cálculos.
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Además, un estudio
observacional
de 14 años con más de 85,000 mujeres sin historial clínico de cálculos renales encontró que las mujeres con consumos altos de vitamina B
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desarrollaban menos cálculos que aquellas con el consumo más bajo.
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Por otro lado, un estudio experimental a gran escala de más de 45,000 hombres no encontró conexión entre la vitamina B
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y los cálculos.
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Tenga en mente que los estudios experimentales son notables por la producción de resultados engañosos. Sólo los ensayos clínicos de doble ciego realmente pueden proporcionar evidencia de beneficios. (Para obtener información de la razón por la cual sucede esto, vea
¿Por Qué
las Terapias Complementarias
Dependen de los Estudios Doble Ciego?
)
En Europa, algunas veces la hierba
vara de oro
se usa para ayudar a eliminar los cálculos renales. Se cree que aumenta el flujo de orina y por lo tanto podría ayudar a eliminar los cálculos renales y a aliviar los tejidos inflamados. Sin embargo, todavía no existe evidencia de que esto ayude.
La Germany's Commission E
también ha recomendado las siguientes hierbas para los cálculos renales basadas principalmente en su capacidad aparente para aumentar el flujo de orina: Esparrago, hoja de abedul, mala hierba del obispo, gramilla,
perejil
,
cola de caballo
, java, apio silvestre, petasita, resto-grada brillante y combinación de hierba y raíz de
ortiga mayor
.
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Sin embargo, existe poca o ninguna evidencia de que realmente sean efectivas.
Varios suplementos más, incluyendo
aceite de pescado
,
GLA
,
glicosaminoglicanos
(GAG) y
vitamina A
algunas veces se recomiendan para los cálculos renales, pero sólo existe evidencia extremadamente preliminar de que sean útiles.
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Un estudio afirmaba haber encontrado la inyección de punto de desencadenamiento (una forma de tratamiento relacionada de alguna manera con la
acupuntura
) útil para reducir el dolor de los cálculos renales,
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pero debido a que carecía de un grupo de placebo los resultados significan muy poco. (Para más información sobre la razón por la cual los placebos son necesarios, vea
¿Por Qué
las Terapias Complementarias
Dependen de los Estudios de Doble Ciego?
)
Hierbas y Suplementos que Puede Usar Sólo con Precaución
Una de las controversias más grandes alrededor de las causas de los cálculos renales tiene que ver con la
vitamina C
. Según ciertas investigaciones, pero no todas, el uso de los suplementos de vitamina C aumenta significativamente los niveles de oxalato en la orina
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lo cual podría aumentar a su vez el riesgo de desarrollar cálculos renales. Sin embargo, en estudios experimentales a gran escala, los individuos que consumen grandes cantidades de vitamina C han mostrado ya sea ningún cambio o un riesgo menor de formación de cálculos renales.
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No obstante, parece que en ciertas personas, el consumo alto de vitamina C puede causar un aumento rápido en el oxalato urinario y en un caso los cálculos se desarrollaron en un lapso de algunos días.
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El resultado final: Las personas con un historial clínico de cálculos renales probablemente deban limitar los suplementos de vitamina C aproximadamente a 100 mg al día.
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El calcio
en forma de suplementos también presentan preocupaciones, puesto que posiblemente podrían aumentar la formación de oxalato de calcio u otros cálculos basados en el calcio. En realidad la evidencia preliminar sugiere que el uso de suplementos de calcio aumenta ligeramente el riesgo de desarrollar cálculos renales.
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Sin embargo, de manera interesante, el consumo mayor de calcio por medio de
comida
no parece tener este efecto e incluso podría ayudar a prevenir los cálculos.
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Por lo tanto, podría aconsejarse de mejor manera a los individuos con un historial clínico de cálculos renales para que obtengan su calcio por medio de comida más que de suplementos.
Finalmente, como se observó anteriormente, el consumo regular de jugo de toronja puede aumentar significativamente el riesgo de desarrollar cálculos.
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