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Betacaroteno

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Requerimientos/Fuentes | Dosis Terapéuticas | Usos Terapéuticos | ¿Cuál Es la Evidencia Científica para el Betacaroteno? | Cuestiones de Seguridad | Referencias

Requerimientos/Fuentes | Dosis Terapéuticas | Usos Terapéuticos | ¿Cuál Es la Evidencia Científica para el Betacaroteno? | Cuestiones de Seguridad

Nota: Toda la evidencia significativamente positiva para el betacaroteno aplica a fuentes alimenticias, no a complementos.

El betacaroteno pertenece a la familia de sustancias químicas naturales conocidas como carotenos o carotenoides. Los científicos han identificado cerca de 600 carotenos diferentes. Ampliamente encontrados en las plantas, los carotenos (junto con otro grupo de sustancias químicas, los bioflavonoides) dan el color a las frutas, verduras y otras plantas.

El betacaroteno es un caroteno particularmente importante desde el punto de vista nutricional, ya que el cuerpo fácilmente lo transforma en vitamina A . Si bien los complementos de vitamina A por sí solos pueden ser tóxicos cuando se toman en exceso, se cree (aunque no está probado) que el cuerpo hará sólo la vitamina A que necesite del betacaroteno. Asumiendo que esto es cierto, esta característica de seguridad intrínseca hace que el betacaroteno sea la mejor forma de obtener su vitamina A.

El betacaroteno con frecuencia también es recomendado por otra razón: Es un antioxidante, como la vitamina E y la vitamina C . Sin embargo, mientras que el consumo alto de carotenos provenientes de los alimentos ha sido asociado con el riesgo reducido de varias enfermedades (incluyendo enfermedad cardíaca y cáncer), no se ha encontrado que los complementos de betacaroteno ofrezcan beneficio alguno; de hecho, cuando se toman en dosis altas por un largo período de tiempo, los complementos de betacaroteno podrían incrementar ligeramente el riesgo de enfermedad cardíaca y algunas formas de cáncer.

Requerimientos/Fuentes

A pesar de que el betacaroteno no es un nutriente requerido, la vitamina A es esencial para la salud, y el betacaroteno es convertido en vitamina A dentro del cuerpo. El factor exacto de conversión varía con las circunstancias; en general, 2 mcg de betacaroteno en forma de complemento se considera el equivalente a 1 mcg de Vitamina A. Vea el artículo sobre vitamina A para los requerimientos basados en la edad y el sexo.

Las verduras de color verde oscuro y anaranjadas-amarillas son buenas fuentes de betacaroteno. Estas incluyen zanahorias, batatas, calabaza, espinaca, lechuga romana, brócoli, albaricoque y pimientos verdes.

Dosis Terapéuticas

Hasta el día de hoy, no estamos seguros si es o no aconsejable tomar dosis mucho más altas de complementos de betacaroteno que la cantidad permitida para propósitos nutricionales, la cual es de alrededor de 1.5 a 1.8 mg diarios en adultos. En vez de tomar dosis más altas a éstas, probablemente sea mucho mejor incrementar su consumo de frutas y verduras frescas.

Usos Terapéuticos

No hay usos terapéuticos bien documentados de betacaroteno más allá de suministrar la dosis nutricional de vitamina A.

Numerosos estudios observacionales han encontrado que un alto consumo de alimentos ricos en carotenos está asociado con una menor incidencia de cáncer pulmonar, otras formas de cáncer y enfermedad cardíaca . 1 - 7 Sin embargo, los complementos de betacaroteno no se han encontrado útiles para prevenir estas enfermedades. 8 - 12

Evidencia similar vincula el consumo alimenticio de carotenos con una menor incidencia y/o lenta progresión de las cataratas , degeneración macular y osteoartritis , 13, 14, 16 - 18 pero nuevamente no hay evidencia confiable de que los complementos de betacaroteno sean útiles para estas enfermedades (excepto, posiblemente, para prevenir las cataratas en fumadores).

Evidencia preliminar aumentó las esperanzas de que los complementos de betacaroteno podrían incrementar o mantener la función inmunológica o disminuir los síntomas entre las personas con VIH . 61, 64, 65 Sin embargo, otros estudios no encontraron beneficio. 62, 63 y cierta evidencia insinúa que demasiado betacaroteno en realidad podría ser dañino. 64, 65

Los complementos de betacaroteno podrían ser útiles para proteger la piel de quemadura solar , particularmente en personas con extrema sensibilidad al sol , pero la evidencia con respecto a este uso potencial es un tanto contradictoria. 26 - 36 Un ensayo doble ciego encontró que el fiel uso diario de bloqueadores solares fue más efectivo para prevenir el daño solar a la piel que el betacaroteno oral más el bloqueador solar usado conforme se necesitara. 78

Un estudio preliminar encontró evidencia de que el betacaroteno podría ser útil para la fibrosis quística, al ayudar a prevenir las infecciones pulmonares. 37

Otro estudio preliminar sugiere que el betacaroteno podría ayudar a prevenir el asma inducida por el ejercicio. 77

El betacaroteno ha sido propuesto como un tratamiento para el alcoholismo , asma , depresión , epilepsia , dolores de cabeza , acidez , esterilidad masculina , esterilidad femenina , mal de Parkinson , psoriasis , artritis reumatoide y esquizofrenia , pero hay de poca a ninguna evidencia de que funcione.

Hay cierta evidencia de que el betacaroteno no es efectivo para la displasia cervical 38, 72, 73, 74 o claudicación intermitente . 39

¿Cuál Es la Evidencia Científica para el Betacaroteno?

Prevención del Cáncer

La historia del betacaroteno y la prevención del cáncer está llena de contradicciones. Empieza a principios de la década de los 80s, cuando los resultados acumulados de muchos estudios sugirieron que las personas que comen muchas frutas y verduras tienen significativamente menos probabilidad de contraer cáncer. 40, 41 Una mirada cercana a la información señaló a los carotenos como el ingrediente activo en frutas y verduras. Parecía que un alto consumo de caroteno alimenticio podría reducir significativamente el riesgo de cáncer pulmonar, 42 cáncer de vejiga, 43 cáncer de seno, 44 cáncer esofágico, 45 y cáncer de estómago. 46

Sin embargo, estudios observacionales no pueden probar la causa y efecto. Siempre es posible que las personas que consumen grandes cantidades de carotenos en su dieta sean diferentes en otros aspectos; por ejemplo, ellas podrían ejercitarse o tener estilos de vida más saludables en otros aspectos.

Ésta no es una cuestión puramente teórica. Por ejemplo, basada principalmente en los estudios observacionales, la terapia de reemplazo hormonal fue promovida como un tratamiento de protección al corazón para mujeres posmenopáusicas. Sin embargo, cuando los estudios controlados por placebo fueron realizados, la terapia de reemplazo hormonal mostró incrementar ligeramente el riesgo de enfermedad cardíaca. Una explicación posible para esta discrepancia es que los beneficios aparentes de dicha terapia se debieron al hecho de que las mujeres que la usaron tendían a pertenecer a clases socioeconómicas más altas que aquellas que no la usaron. (Por varias razones, algunas desconocidas, el consumo más alto está asociado con una salud mejorada.)

Algo similar parece ser el caso con el betacaroteno. Aunque las personas que consumen alimentos altos en betacaroteno parecen obtener cierta protección para la enfermedad cardíaca y el cáncer, cuando los investigadores le dieron a los participantes complementos de betacaroteno, no hubo un efecto de protección.

La mayoría de los estudios matriculó a personas en grupos de alto riesgo, como fumadores, debido a que es más fácil observar resultados cuando se observa a personas que son más propensas a desarrollar cáncer.

La burbuja anticáncer se rompió para el betacaroteno en 1994, cuando los resultados del estudio Alfa-Tocoferol, Betacaroteno (ATBC) estuvieron disponibles. 47 Estos resultados mostraron que los complementos de betacaroteno no previnieron el cáncer pulmonar, sino que, de hecho, incrementaron en un 18% el riesgo de contraerlo. Este ensayo había seguido a 29,133 fumadores masculinos en Finlandia quienes tomaron complementos de alrededor de 50 IU de vitamina E (alfa-tocoferol), 20 mg de betacaroteno (más de 10 veces la cantidad necesaria para proporcionar el requerimiento diario de vitamina A), ambos, o placebo diariamente, por un período de 5 a 8 años. (En contraste, se encontró que la vitamina E redujo el riesgo de cáncer, especialmente el de próstata.)

En enero de 1996, los investigadores al revisar el Beta-Carotene and Retinol Efficacy Trial (CARET) confirmaron las malas noticias previas, agregando: El grupo del betacaroteno tuvo un 46% más casos de muertes por cáncer de pulmón. 48 Este estudio involucró fumadores, antiguos fumadores y trabajadores expuestos a asbestos. Alarmado, el National Cancer Institute finalizó el ensayo CARET de $42 millones, 21 meses antes de lo que estaba planeado.

Casi al mismo tiempo, el Physicians' Health Study, de 12 años de duración con 22,000 médicos masculinos, encontraba que 50 mg de betacaroteno (cerca de 25 veces la cantidad necesaria para proporcionar el requerimiento diario de vitamina A) tomados cada tercer día no tenía efecto - ni bueno ni malo - sobre el riesgo de cáncer o enfermedad cardíaca. En este estudio, el 11% de los participantes fueron fumadores y el 39% ex fumadores. 49, 50

De manera similar, otro estudio de los complementos de betacaroteno fracasó en encontrar efecto alguno sobre el riesgo de cáncer en mujeres. 51

Hay varias explicaciones posibles para estos resultados aparentemente contradictorios. Como se hizo notar arriba, es posible que el consumo de caroteno como tal no esté relacionado al cáncer y que algunos factores no relacionados comunes a personas con una dieta alta en caroteno sean la causa de los beneficios observados en ensayos observacionales.

Otra posibilidad es que el betacaroteno por sí solo no sea efectivo y que los otros carotenos encontrados en frutas y verduras puedan ser más importantes para prevenir el cáncer que el betacaroteno. Un investigador ha sugerido que el tomar complementos de betacaroteno merma al cuerpo de estos otros carotenos benéficos y de ese modo provoca un efecto dañino. 54 Como soporte de esta teoría, un estudio grande encontró que el consumo de frutas y verduras generalmente está asociado con un menor riesgo de cáncer pulmonar, pero cuando se toma betacaroteno, este efecto preventivo desaparece. 79

Prevención de Enfermedad Cardíaca

La situación con el betacaroteno y la enfermedad cardíaca es bastante similar a la del betacaroteno y el cáncer. Numerosos estudios sugieren que los carotenos como un todo pueden ayudar a prevenir la enfermedad cardíaca . 55 Sin embargo, el betacaroteno aislado podría no ayudar a prevenir la enfermedad cardíaca y en realidad podría incrementar su riesgo.

La misma intervención del ensayo doble ciego involucró a 29,133 fumadores finlandeses masculinos (mencionados bajo la discusión del cáncer y el betacaroteno) y encontró un 11% más de muertes por enfermedad cardíaca y del 15 al 20% más de apoplejías en los participantes que tomaron complementos de betacaroteno. 56

Fueron observados resultados similares deficientes con el betacaroteno en otro estudio grande doble ciego de fumadores. 57 También se encontró que la complementación con betacaroteno incrementa la incidencia de angina de pecho en fumadores. 58

Osteoartritis

Un alto consumo alimenticio de betacaroteno está asociado con una progresión significativamente más lenta de la osteoartritis , de acuerdo a un estudio en el cual los investigadores dieron seguimiento a 640 personas por un período de 8 a 10 años. 59 Sin embargo, como con la enfermedad cardíaca y el cáncer, no sabemos si el betacaroteno es o no el responsable de este efecto. 60

Apoyo para el VIH

Un pequeño estudio doble ciego sugirió que los complementos de betacaroteno podrían aumentar el conteo de glóbulos blancos en personas con VIH . 61 Sin embargo, posteriormente, dos estudios más grandes controlados, no encontraron diferencias significativas entre quienes tomaron betacaroteno o placebo con respecto a su conteo de glóbulos blancos, de CD4+ u otras medidas de la función inmunológica. 62, 63

Evidencia de estudios observacionales sugiere que podrían ser útiles los consumos más altos de vitamina A o betacaroteno; sin embargo las precauciones son respecto a la dosis. 64, 65 Por lo general, los investigadores vincularon el consumo más alto de vitamina A o betacaroteno con un riesgo menor de SIDA y menores índices de muerte, con una excepción importante: Las personas con el consumo más alto de cualquiera de los dos nutrientes (más de 11,179 IU de betacaroteno al día o más de 20,268 IU de vitamina A al día) reaccionaron peor que quienes tomaron un poco menos.

Degeneración Macular y Cataratas

A pesar de los resultados promisorios de estudios observacionales, los ensayos de intervención del betacaroteno para estas enfermedades del ojo, por lo general no han mostrado beneficio. En un estudio grande, el betacaroteno se probó como inefectivo para la prevención de cataratas, 15 y en otro estudio grande, los complementos de betacaroteno combinados con vitamina E y C fracasaron al prevenir ya sea la degeneración macular o las cataratas. 75 En un nota más positiva, un estudio grande encontró que los complementos de betacaroteno ayudaron a prevenir cataratas en pacientes del estudio, quienes fumaban; no obstante, ningún beneficio fue observado en el grupo entero. 80

Displasia Cervical

De acuerdo a un estudio doble ciego controlado por placebo, de dos años de duración con 141 mujeres con displasia cervical leve (una condición precancerosa del cérvix), el betacaroteno, tomado a una dosis de 30 mg diarios junto con 500 mg de vitamina C , no ayuda a revertir la displasia. 38 También se observaron resultados negativos en otros ensayos del betacaroteno. 72, 73, 74

Claudicación Intermitente

Un ensayo doble ciego controlado por placebo, de un total de 1,484 personas con claudicación intermitente no encontró beneficio del betacaroteno (20 mg diarios), vitamina E (50 mg diarios) o una combinación de los dos. 39

Cuestiones de Seguridad

A dosis recomendadas, se cree que el betacaroteno es muy seguro. Los únicos efectos secundarios reportados de la sobredosis de betacaroteno son diarrea y un matiz un tanto amarillo en las manos y pies. Estos síntomas desaparecen una vez que deja de tomar betacaroteno o reduce su dosis.

Sin embargo, el uso prolongado de los complementos de betacaroteno, especialmente a dosis considerablemente por encima de la cantidad necesaria para suministrar la vitamina A adecuada, podría incrementar ligeramente el riesgo de enfermedad cardíaca y ciertas formas de cáncer. 67 - 71 La solución: Comer muchas frutas y verduras, y de esa forma obtener su betacaroteno.

Además, cierta evidencia sugiere que los complementos de betacaroteno podrían provocar que la enfermedad hepática alcohólica se desarrolle más rápidamente en personas que abusan del alcohol. 66, 76

 

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